Presentarse a entrevistas laborales es un tema sumamente arduo y frustrante debido que, a lo largo del proceso, la devolución que uno recibe es bastante escasa -con la excepción de lo más evidente: si quieren que uno vuelva, lo contactan-. Cuando no se da, con frecuencia uno ni se entera de nada más al respecto. Pero son muchos los motivos por los cuales pueden no volver a llamarnos después de la primera entrevista y, con toda franqueza, por lo general la culpa recae en uno mismo, ya sea debido a la experiencia insuficiente, a la poca soltura o habilidad para desenvolverse en la entrevista, a una falta de preparación e investigación o a otras deficiencias por el estilo. Como resultado de todo esto, es otro candidato el que genera más entusiasmo.
Sin embargo, también puede darse el caso de
que usted sea el candidato a quien invitan a volver para una segunda o
inclusive una tercera entrevista. Y de repente, a pesar de haber alcanzado las
etapas finales del proceso de entrevistas y estar convencido de que hay una
oferta inminente… nada.
Muchas veces, el proceso se estanca o se
frena. En ocasiones –y sin lógica alguna–, una empresa encuentra la persona
perfecta pero igual siente que tienen que entrevistar primero una determinada
cantidad de personas y, mientras eso transcurre, suponen que usted está
esperando alegremente tras bastidores, poniendo de lado su vida y sus emociones
hasta tanto ellos decidan volver a contactarlo.
Otras veces, lo único que usted recibe es
una carta por mail manifestándole que ya han conseguido cubrir la vacante. Rara
vez les informan a los candidatos por qué no obtuvieron el empleo. A veces, ni
siquiera les comunican que ya tomaron a otro. Entonces a uno le asalta la duda:
¿hice algo mal? Puede ser. Pero tal vez no haya sido así.
Relájese. Mientras ocupa sus pensamientos
tratando de convencerse a sí mismo de que la circunstancia no tuvo nada que ver
con algo que usted generara… ¡a veces es cierto! A lo mejor usted y esa empresa
no estaban en concordancia y estaban predestinados para un mal calce, hiciera
usted lo que hiciera.
Piense en todos estos factores que pueden
llegar a producirse más allá de su conocimiento:
- A último momento entró en escena un candidato que era exactamente lo que estaban buscando. A lo mejor usted era casi perfecto pero, por algún motivo, el recién llegado satisfacía algún otro requisito que a usted ni siquiera le habían mencionado. Es el típico caso de un proceso de entrevistas que parecía que venía bien y, de repente, experimenta una demora: lo más probable es que a último momento alguien le haya usurpado su posición como mejor candidato.
- Apareció un candidato interno. Si bien muchas empresas primero publican la vacante dentro de sus propios departamentos y sólo buscan afuera una vez agotadas las opciones internas, eso no quiere decir que alguien no pueda cambiar de opinión y decidir presentarse después de todo, en especial si se trata de un empleado a quien desde un primer momento habían querido ascender o abordar.
- La empresa decidió eliminar la posición o suspender por el momento el proceso de contratación. En ciertos casos, cuando una compañía no tiene bien decidido su rumbo, ponen un aviso para “tantear el terreno” y luego eliminan la búsqueda porque ven que no se presenta el candidato de sus sueños. En otras ocasiones, el proceso puede detenerse como consecuencia de algún acontecimiento que haya modificado las circunstancias y, por lo tanto, cambiado la decisión de buscar a alguien que enfrente esos problemas.
- Usted no le cayó bien a alguno de los entrevistadores que intervino en las últimas etapas del proceso. Tal vez le hizo acordar a un ex empleado que no funcionó. A lo mejor se sintió amenazado por sus aptitudes y habilidades. Cualquiera sea el caso, le puso una ficha en contra o expuso argumentos suficientes como para que elijan a otra persona; usted queda fuera de la competencia.
El proceso de entrevista implica encontrar
una empresa que a uno le guste, y a la vez la empresa nos contrata porque
sienten que uno es el más adecuado para el empleo. Todo ocurre por algo, y si
usted se perdió la oferta de una compañía lo más probable es que haya algo
mejor a la vuelta de la esquina.
Así que concéntrese en aquello que está a
su alcance y olvídese de lo que está más allá. Si se ofusca y se deprime
pensando en lo que hizo o dejó de hacer y se pregunta por qué usted no les
gustó o en qué se equivocó, su actitud sólo producirá más resultados negativos.
Analice de manera objetiva a ver si puede
señalar con certeza algo que debería haber hecho de otra manera, y luego
aprenda a partir de allí. Si no se le ocurre nada, no se agite y déle para
adelante en forma confiada y positiva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario