Tal vez, la frase más repetida sea "no me da el
tiempo"..."no me alcanza el tiempo"...y son sinceros!.
Simplemente son víctimas de una carencia muy generalizada: la noción de
auto-control del tiempo!. Esto…o se tiene –como un don natural- o se aprende,
como tantas otras disciplinas!
Mediante un "esquema básico de tiempo" en la
que usted aparta períodos para tareas específicas de rutina, puede crear una
infraestructura de programación sencilla a fin de controlar su jornada.
·
Haga
un listado de las actividades de rutina que en su trabajo que deban realizarse
en forma diaria o semanal.
·
Agrupe
las actividades que sean similares.
·
Contemple
su jornada o su semana y bloquee intervalos específicos en los que pueda:
·
Responder
llamadas telefónicas y mails durante una hora (por lo general al comienzo o al
final del día).
·
Reunirse
o hablar por teléfono con clientes.
·
Trabajar
a puertas cerradas en temas específicos.
·
Reunirse
con su equipo para tratar temas actuales acerca de los clientes.
El éxito de todo propietario de una empresa pequeña es directamente proporcional a su capacidad para manejar el tiempo y las interrupciones. En pocas palabras, deben aprender a evitar ser víctimas de los "ladrones de tiempo".
Algunas interrupciones son verdaderamente importantes,
como por ejemplo hablar con los clientes.
Otras son autoimpuestas, como navegar por Internet o
charlar con compañeros de trabajo, o inesperadas, como las llamadas telefónicas
que interrumpen una tarea, las crisis personales, los problemas de otros
colegas, visitas sorpresa o fallas en los equipos.
Los expertos en administración del tiempo dicen que la
duración promedio de una interrupción es de 7 minutos, y la cantidad de tiempo
requerida para volver a ponerse en tema es de 3 minutos. O sea 10 minutos por
cada interrupción. Ahora imagínese que usted experimenta, en promedio, una diez
interrupciones al día. ¡Son 100 minutos por día, que multiplicados por cinco
son 500 minutos por semana!
He aquí una manera de evitar o canalizar las interrupciones.
He aquí una manera de evitar o canalizar las interrupciones.
·
Empiece
por confeccionar un "registro de interrupciones". Cree una hoja en la
que describa todas las interrupciones inesperadas que se vayan presentando.
Haga esto durante una semana.
Utilice su registro de interrupciones a fin de monitorear lo siguiente:
·
Duración
de la interrupción.
·
Propósito
y tema.
·
Quién
interrumpió y qué pasó.
·
Clasifique
el nivel de importancia para su empresa o para su vida personal (A, B, C).
·
Ahora
haga que lo que aprendió acerca de las interrupciones le sea útil:
·
Cree
normas acerca de qué constituye una interrupción "válida"
(aceptable).
·
Cree
un listado de situaciones hipotéticas ante las cuales reaccionará de inmediato.
Asegúrese de que el listado sea corto y selecto.
·
Haga
otro listado con situaciones hipotéticas que podría manejar alguien más, un
"pateador" designado con la autoridad suficiente como para emprender
la acción apropiada en nombre suyo.
·
Entregue
un ejemplar de los listados a la persona que se ocupa de atender sus llamadas o
a quienes lo van a ver.
·
Asigne
un intervalo –de preferencia, al final de la jornada– para repasar con la
persona designada los acontecimientos de cada día.
·
Contemple
tiempos libres en su agenda para otras interrupciones diversas que no sean
impredecibles pero requieran atención.
Al crear normas para la manera en que usted y su personal programen las tareas de rutina y manejen las interrupciones, podrá hacer que su agenda diaria esté a su servicio y no en su contra. De hecho, empezará a descubrir que “le sobra” tiempo, tendrá más flexibilidad y encontrará un nuevo sentido de autocontrol.

No hay comentarios:
Publicar un comentario