¿Qué tan honestos debemos ser cuando estamos en una entrevista? Sin lugar a dudas, cien por ciento honestos. Pero eso no quiere decir que no podamos aprovechar las ventajas de una presentación convincente. Y la honestidad tampoco implica revelar nuestros secretos más oscuros en el mismo momento en que abrimos la boca.
Para la mayoría de los
candidatos, la franqueza no tiene término medio. O exponen todo de inmediato
sin necesidad, o lo esconden porque están a la defensiva con respecto a algún
tema en particular. Ambos extremos son problemáticos. Encontrar el empleo
perfecto no significa entregarle todo el poder a la empresa contratante.
Hace poco, un cliente me pidió
que leyera su C.V. y carta de presentación y le diera mi opinión al respecto.
Los había hecho con una consultora profesional y no se sentía muy cómodo con el
resultado. Él vivía en Mendoza y quería mudarse a la capital, y le habían
aconsejado que no mencionara en qué ciudad había estado empleado. Le dijeron:
“Tiene que describir sus logros y aptitudes, no su lugar de asiento”.
También le aconsejaron que se
consiguiera una casilla de correo y un número de teléfono en Buenos Aires para
que lo contactaran. Mi pregunta fue, ¿qué pasa si un potencial empleador quiere
concertar una entrevista para mañana… porque cree que usted vive acá nomás? Hay
una manera sencilla de hacer que la distancia no nos juegue en contra, pero ese
es otro tema. Como si eso de ocultar la distancia no fuera suficiente, hicieron
figurar los años en que se desenvolvió por su cuenta como si hubiera trabajado
en relación de dependencia.
¿Por qué hay que presentarse a
una entrevista cruzando los dedos para que no se den cuenta de algo? ¿Qué tan
relajado puede llegar a estar uno en esas circunstancias? Y si lo contratan y
luego averiguan la verdad, ¿cómo queda? Contaminado para toda la cosecha… todo
lo que diga de ahí en más puede ser usado en su contra.
Hay una regla infalible que
supera cualquier tipo de instancia en la que usted no haya suministrado (o
querido suministrar) lo que podría considerarse información superflua. Cuando
le hagan una pregunta directa, una pregunta generalmente destinada a aclarar
algún punto, respóndala en forma directa, honesta y con una sonrisa. No pierda
la compostura ni se ponga a la defensiva. Manéjela con elegancia. La mayoría de
las situaciones no son tan extremas como parecen.
Para encontrar su empleo
perfecto, tiene que saber qué busca. El objetivo de las preguntas que usted
formule es obtener esa información, en tanto que sus respuestas deben servirle
para venderse, inclusive si está procesando lo que le dicen. Recuerde que usted
también tiene el poder de elegir a su empleador.

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