16 jul 2012

DISCAPACIDAD: UN TEMA PENDIENTE EN EL SECTOR DE LOS EMPLEOS



Las personas con discapacidad tienen además de las dificultades propias de la población en general para conseguir un empleo (poca oferta de empleo, factores como la edad o la capacitación) el adicional de la falta de accesibilidad a los lugares de trabajo, a los medios de transporte, y por sobre todo, la falta de accesibilidad de las empresas para incluir a las personas por su capacidad sin tener en cuenta que tenga una discapacidad.

Es más, la mayoría de las personas con discapacidad que consiguen un empleo son profesionales, por lo cual ya han vencido las barreras que limitan el acceso a la educación o bien su discapacidad es posterior a su capacitación. El tema se agrava en las personas con discapacidad intelectual o mental. Es más común ver trabajando a una persona con discapacidad motriz, o con hipoacusia; pero en un país donde se exige un título secundario para trabajar de repositor en un supermercado es impensable que una persona con discapacidad mental pueda acceder a un trabajo remunerado. Antes de entrar en las políticas de estado respecto de este tema hacemos mención a las varias ONG que se ocupan de conseguir puestos de trabajo, ya sea contactándose con algunas empresas que tiene la sensibilidad e inteligencia de incorporar personas con discapacidad (la experiencia de otros países demuestra que las personas con discapacidad, contrariamente a lo que se cree tienen menos ausencias, mayor puntualidad y un compromiso con la empresa mucho mayor, ya que aprecian la oportunidad que se les ofrece), o bien mediante programas que financian microemprendimientos. Respecto de la normativa en relación al trabajo podemos consultar la Ley 25.389 que establece el 4% de cupo en empleo público, y que establece también que el Estado dará prioridad para sus contrataciones con empresas privadas a aquellas que incorporen en su personal personas con discapacidad.  También podemos tener el cuenta la Resolución 802/2004 del Ministerio de Trabajo que establece básicamente un subsidio de $150 pesos para contribuir a la remuneración de la persona con discapacidad, a cubrirse por 9 meses en empresas privadas y por 12 meses en empresas públicas. Los que no podemos afirmar por el momento es que estas disposiciones se cumplan, o que su cumplimiento esté debidamente controlado.
Volvemos a insistir en que el mayor obstáculo es el prejuicio que lleva a poner la discapacidad por delante de las capacidades de la persona a contratar y el asociar discapacidad con enfermedad.

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