8 ene 2013

¿Formación vs Experiencia?


Como suele suceder: cuando el agua baja se puede observar toda la suciedad que hay en el fondo.
En épocas de menos movimiento en cuanto a ofertas de trabajo se ponen de manifiesto todas las dificultades y problemas que estaban "disimulados" por el ruido de la actividad económica.
Uno de los aspectos que hace tiempo viene llamándome la atención es la brecha que se produce entre la formación que recibimos y las necesidades del mercado en cuanto a habilidades y conocimientos.


Profesionales que nunca han trabajado
Cuando hace unos años reinicié mi actividad como docente universitario, me encontré con cursos del último año de la universidad en los que más del 60 % de los alumnos nunca habían trabajado. Recuerdo que, poco tiempo después de este "descubrimiento" tuve la oportunidad de coincidir en una reunión de docentes, con el rector de la Institución, preguntarle sobre el tema y recibir, como respuesta, algo así como "en las más prestigiosas universidades del mundo los alumnos no tienen tiempo de trabajar, sólo se dedican al estudio. Egresan con tan buena formación que enseguida son contratados por empresas re primer nivel". (Existen interesantes trabajos sobre el tema)
En agosto comencé con el dictado de clases de este año y, entre los estudiantes comentaron, que percibían que la facultad no los preparaba para insertarse en el mercado laboral. No habían tenido experiencia de campo y sentían que recién, próximamente y con el título bajo el brazo, empezarían a aprender, realmente, cómo es el trabajo.

Ejecutivos que no han estudiado
A través de mi trabajo tengo la oportunidad de conocer a una gran cantidad de personas que ocupan cargos de toda jerarquía en diferentes clases de empresas. Varias veces me topé con ejecutivos que ocupan posiciones importantes y que contaban con una formación académica pobre en relación con lo esperable por su responsabilidad.
Hace unos años, por ejemplo, evalué a una persona que ocupaba la dirección administrativa de una moderna empresa tecnológica y que no había finalizado sus estudios básicos universitarios. Me consutó por un análisis de su carrera laboral ya que estaba desvinculándose de esta compañía y estudiando opciones respecto a qué rumbo debía tomar su desarrollo, en el futuro. En ese momento consideré que el gap entre los cargos ocupados y la falta de un título formal podía obstruir su ingreso a empresas con las que no tuviese un contacto cercano, casi personal. Unas semanas atrás vi anunciado, en el periódico, que mi consultante había iniciado su propio emprendimiento asociado con otro inversor.
Sin embargo un candidato que entrevisté días atrás fue el más llamativo en cuanto a distancia entre cargo y formación: se trata de un Director de Operaciones que quedó desvinculado de una firma dedicada a la conexión de antenas satelitales, redes y banda ancha, luego de uan fusión con una poderosa multinacional. Se postula a un cargo similar en una empresa más pequeña, del mismo rubro. Al parecer el CEO ya había intentado contactarlo en varias oportunidades mientras estaba trabajando en la compañía anterior.
Cuando inicio la entrevista y pregunto por sus estudios me entero que abandonó el colegio secundario, sin haber llegado a finalizar el segundo año (14 años). A los 15 comenzó a trabajar, destacándose especialmente en el área técnica y operativa. Progresó y cambió de trabajo hasta que llegó a una compañía pequeña en la que lideró el área desde el inicio, hasta alcanzar la dirección de operaciones.
Fue interesante un comentario espontáneo y "en broma" (?): "no se lo digas a mis hijos, saben que no terminé el secundario pero no, que lo dejé tan pronto. Quiero que sigan estudiando !"
Por último y para terminar con un ejemplo personal - y quizás es este consejo lo que me impulsa encarar, el tema - : tuve una recomendación respecto a la conveniencia de concretar algún estudio de posgrado formal que "agilizaría" mi carrera docente y le daría proyección. Y lo estoy considerando.
Vale la pena estudiar ?
Esta pregunta que varias veces hemos podido escuchar de adolescentes cercanos, poniéndonos en apuros, y haciéndonos tomar una posición firme pero no del todo convincente,  parece tener más asidero que nunca. El paradigma que indica que "a mayor formación, mayor posibilidad de progreso laboral" parece estar resquebrajándose. Nunca sabremos cuál es la perfecta combinación entre un aspecto y el otro pero si tenemos cada vez más inidicadores que muestran que las fórmulas matemáticas no aplican, tampoco en este caso y que los viejos modelos, se ponen en duda. Seguramente, en poco tiempo, veremos nuevas formas de eneseñar, contenidos aggiornados y docentes con otro esquema de pensamiento. Quizás  los cambios se dieron con demasiada rapidez y la transición que nos toca vivir nos confunde.
Por el momento, cada quién se sentirá cómodo dedicando energía al estudio, al análisis, o a la práctica conformando, así, su perfil laboral. Para quienes tengan gente a su cargo el desafío es generar a cada quién el puesto que le siente mejor y para quienes busquen su lugar, esforzarse por sentirse a gusto y compensados por lo que hacen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario